Granito
Cafecito
Trabajo como Solista
Mi trabajo como solista empezó cuando viví
en la ciudad de Manizales. Allí tomé la decisión de trabajar
con títeres y como aparentemente era un género escénico
menor a nadie le interesó acompañarme para asumirlo como actividad.
Con éste teatrino llevo
a escena cuadros cortos de tres minutos de duración, "paso el
sombrero" y vivo trabajando en las universidades, sindicatos, bares y
restaurantes.
En 1982 ya he aprendido, en la práctica, la estructura dramática.
El trabajo para adultos empieza a tornarse monótono; no sucede nada
en escena, es un "teatro-carreta" y oscila entre chistes, euforias,
doble sentido, argucias y astucias intelectuales para adultos politizados
e imitación de los acontecimientos cotidianos de los humanos.
Inicié
mi trabajo titiritesco con una variante del teatrino individual oriental que
es éste:
Asumo entonces elaborar un trabajo más minucioso
para los niños y la familia y poner orden a una actividad que realizo
dominicalmente en el Parque de Chipre de Manizales. Y, como son los acontecimientos
que le suceden a los artistas, apareció la propuesta del amigo, Ingeniero,
Eduardo Huertas. Se le llamó Títeres Granito Cafecito, para
representar nuestro principal producto de la región, el Eje Cafetero
de Colombia; se inauguró el día de la fiesta patria más
importante de mí país: el 20 de Julio de 1982.
.....mis hijas y su madre que fueron durante 17 años
las primeras críticas objetivas y sinceras de mi trabajo: Juanita
del Mar, Ani del Rio, Luz del Sol, Victoria de las Flores y Nohemy Parra.
Fuí representante y delegado por el gremio de las Artes Escénicas
de Caldas ante los organismos estatales y representante de los titiriteros
en el Primer Consejo Nacional de Artes Escénicas del Ministerio de
Cultura de Colombia.
Como solista conservo el montaje
de "Los Tres Chanchitos y el Lobo" pieza con más de 1.000
funciones y más de 1´000.000 de espectadores desde su estreno
en el año de 1992.
A partir del año 2000 y luego de una disciplinada formación,
con la peruana y hoy, titiritera Rosario Bello, compartimos y pregonamos la
visión de la sensibilidad y la ternura en el escenario bolivariano,
andino y latinoamericano.
Se ha gestado un nuevo ciclo en mi vida como titiritero: El viajar constante
y permanente, hasta que el dramaturgo de la vida ponga fin al papel del personaje.



Nacímos como los transhumantes,
en un hotel, el Hotel Carretero de Manizales. Inicíé esta profesión
de titiritero con una idea: Encuentro clara diferencia entre el teatro de
actores y el teatro de muñecos: el ego. De
allí en adelante casi siempre me ha acompañado un técnico,
investigador, creador, escritor o solidario. Por el respeto que me merecen,
agradecimiento y gratitud por su compañia y aportes, les menciono,
son ellos: Gilberto Gómez, Sonia Orozco, Victoria Valdéz, Jairo
Hernán Uribe, León Dario Gil, Shely ....... Claudia.....